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Existe
un generalizado consenso internacional en
considerar la rehabilitación por medio de
aparatos robóticos como una nueva vía, que
se puede emplear en los programas de
neurorrehabilitación.
En Europa se registran cerca de 200 a 300
casos de accidentes cerebrovasculares (ACV)
por cada 100 000 habitantes/año, con una
tendencia que va en continuo aumento, por el
incremento de personas en las etapas más
avanzadas de edad. Al año del evento agudo,
el 35% de los pacientes afectados por el
ictus, globalmente considerado, presentan
una grave discapacidad, con importantes
limitaciones de las actividades de la vida
cotidiana; en particular, la pérdida de la
destreza en el uso de las extremidades
superiores representa uno de los principales
factores de discapacidad.
El tratamiento de rehabilitación y la
terapia ocupacional son las principales
intervenciones que pueden reducir el
deterioro y la discapacidad de estas
personas. De la literatura se desprende que
los mejores resultados sobre los desenlaces
motores y funcionales se obtienen cuando el
paciente hemipléjico/hemiparético se somete
a un programa intensivo de tratamiento de
rehabilitación, rico en estímulos
multisensoriales, suministrados de forma
precoz y prolongada en el tiempo.
Una innovación importante en el tratamiento
de rehabilitación, en los pacientes con
secuelas de ACV, ha sido la investigación y
experimentación de nuevas metodologías, con
la utilización de sistemas robóticos que
interactúan con el paciente, a fin de
complementar y, por lo tanto, hacer más
eficaz la intervención del fisioterapeuta, y
al mismo tiempo reducir los costos
asistenciales. La investigación está
centrada sobre todo en la recuperación de
las extremidades superiores, y estos
sistemas, desde el punto de vista
terapéutico, cumplen numerosas funciones:
dar al paciente una sensación de fuerza,
similar a lo que sucede con una aplicación
del tipo de “realidad virtual”, llevar a
cabo una movilización pasiva o activa
asistida de las extremidades pléjicas o
paréticas, prestar ayuda en el cumplimiento
de determinadas tareas de movimiento
utilizando también sistemas de
biorretroalimentación y, en fin, efectuar la
estimulación neurosensorial.
El primer prototipo que se experimentó fue
el MIT-Manus, una máquina planar con dos
grados de libertad, que permite los
movimientos pasivos y activos asistidos de
las articulaciones del hombro y del codo,
mientras que el paciente sigue en una
pantalla las trayectorias que debe cumplir.
Al mismo tiempo se han desarrollado otros
prototipos, entre los que registramos, en el
ámbito del tratamiento de las extremidades
superiores, el Mirror-Image Enabler Robot
(MIME), el Bi-Manu-Track, el ARM-Guide, el
GENTLE/s, el Pnew-WREXy el NeReBot.
Al comparar los resultados experimentales
obtenidos mediante roboterapia con el
tratamiento fisioterapéutico tradicional, se
observa, en general, un aumento de la fuerza
muscular de las extremidades superiores con
paresia, una reducción del déficit motor y
una mejora de la funcionalidad de las
extremidades superiores tratadas. Se han
demostrado mejores resultados motores y
funcionales, tanto a corto como a largo
plazo.
Es preciso subrayar que usualmente, en las
aplicaciones terapéuticas mediante robot, al
fisioterapeuta se le suele pedir una
supervisión del tratamiento, y que en
general debe haber una buena aceptación y
participación del paciente para este tipo de
abordaje.
La estimulación sensorio-motriz intensiva,
que se obtiene con el entrenamiento que
ofrecen los aparatos robóticos, puede hacer
que el paciente reciba impulsos selectivos e
intensivos, los cuales probablemente
estimulen la corteza cerebral situada en las
zonas limítrofes a la lesión; esto, en las
áreas cerebrales que contribuyen al
movimiento, determina resultados motores y
funcionales superiores a los de la simple
rehabilitación tradicional. Las
consiguientes modificaciones de la actividad
cerebral (que reciben el nombre de
plasticidad cerebral, o sea, la capacidad de
la célula nerviosa de adecuar su propia
actividad modificando oportunamente sus
estructuras y funciones), inducidas por el
entrenamiento robótico, se constituyen en la
principal causa de las mejoras funcionales y
motrices que obtiene el paciente.
En conclusión, sobre la base
de los resultados clínicos obtenidos de la
experimentación, podríamos afirmar que hoy
existe un generalizado consenso
internacional en considerar la
rehabilitación por medio de aparatos
robóticos como una nueva vía, que se puede
emplear en los programas de
neurorrehabilitación.
No obstante el rápido crecimiento del
sector, todavía se necesita trabajar
intensamente para identificar nuevas
soluciones de
hardware
y
software,
nuevos sistemas de control y nuevos
instrumentos de validación de los resultados
motores y funcionales, no solo en el ámbito
hospitalario, sino también en el
ambulatorio-domiciliario (en el paciente
crónico).
En especial, la terapia robótica en fase
subaguda, que hasta ahora se ha estudiado en
un número muy limitado de investigaciones (Bi-Manu-Track
y NeReBot, y solamente al inicio con MIT-Manus),
parece prometer resultados clínicos
relevantes, y, en nuestra opinión, exigirá
una mayor atención de parte del mundo
científico en los próximos años.
No sobra decir que tales aparatos tan solo
servirán para complementar y hacer más
eficaz e intensivo el trabajo del
fisioterapeuta, sin llegar jamás a
sustituirlo por completo. Si bien hasta
ahora la mayor parte de los estudios
realizados se refieren al tratamiento
efectuado en fase crónica, el entrenamiento
robótico se puede aplicar en cualquier fase
del curso de la rehabilitación del paciente
con secuelas de ACV. A tal efecto, solo
restan por identificar los reales beneficios
que se pueden obtener de la terapia asistida
con robot (estableciendo, por ejemplo, que
ella resulta realmente eficaz solo en
algunos contextos, como en el tratamiento de
pacientes en fase aguda o subaguda) e
identificar los mecanismos de aprendizaje
motor en la interacción robot-paciente.
Un objetivo futuro es, por lo tanto, definir
algunas pautas en el diseño de los robots
para rehabilitación, diseño que en ocasiones
nace más de especificaciones que tienen que
ver con la ingeniería y no con la real
comprensión de los mecanismos de
recuperación motriz y funcional que se ponen
en acción durante la ejecución de los
ejercicios de rehabilitación asistida por
robot.
Entonces, la investigación del sector de la
rehabilitación asistida por robot deberá
encontrar en los próximos años respuestas
convincentes a estas demandas, a fin de
mejorar el proceso de planificación y
validación de la eficacia clínica del robot
para rehabilitación, que permitan el
desarrollo de sistemas de rehabilitación que
brinden a los pacientes que han sufrido el
ictus una oportunidad real de recuperar las
actividades de la vida cotidiana. Solamente
una vez conseguidos estos resultados, los
sistemas robóticos tendrán la oportunidad de
defenderse también en el nivel comercial. |
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